29 de Agosto: Día del Árbol

29 de Agosto: Día del Árbol

Son seres vivos y tienen necesidades como el riego, ser curados de los ataques de plagas, no ser lastimados con podas innecesarias y no ser intoxicados con sustancias nocivas cuando se les arroja, irresponsablemente, detergentes, pinturas, solventes o aceites.

Suecia fue el primer país, en 1840 en celebrar este día, con el objetivo de tomar conciencia de la importancia que tienen los recursos forestales, del cuidado que se les debe brindar y la necesidad de introducir, desde temprana edad, el conocimiento y la práctica de una tarea a largo plazo. Años más tarde, muchos suecos emigraron a Estados Unidos y llevaron consigo esta valiosa herencia cultural, cuyo ejemplo sirvió para que, en 1872, también allí se instituyera el “Día del Árbol”. A partir de esta idea comenzaron a establecerlo los otros países del continente y del mundo.

 

Domingo Faustino Sarmiento y Estanislao Zeballos, impulsores de la actividad forestal

 

El principal impulsor de la actividad forestal en Argentina fue Domingo Faustino Sarmiento, presidente de la Nación entre 1868 y 1874. El Día del árbol fue establecido en 1900 por iniciativa de Estanislao Zeballos desde el Consejo Nacional de Educación, con el objetivo de concientizar sobre la necesidad de proteger las superficies arboladas y plantar árboles, frenar los efectos del cambio climático y la tala indiscriminada.

 

¿Por qué los necesitamos?

 

Limpian el aire. Absorben los olores y gases contaminantes como óxidos de nitrógeno, amoníaco, dióxido de azufre y ozono, y filtran las partículas contaminantes del aire, atrapándolas en sus hojas y corteza.

Ahorran agua. Su sombra disminuye su evaporación. A medida que transpiran, aumentan la humedad atmosférica.

Evitan la erosión. Cuando llueve en el bosque, sus hojas permiten que el agua gotee lentamente sobre el suelo, y la materia orgánica en descomposición facilita que se infiltre en el subsuelo. Las raíces sujetan la tierra manteniendo el suelo en su lugar y evitando deslizamientos. Cuando no hay árboles, la lluvia cae fuertemente sobre el suelo desprotegido arrastrando sedimentos y provocando inundaciones. Además, al llegar los sedimentos a los arroyos y ríos destruyen el hábitat de los animales que viven en ellos.

Son importantes productores del oxígeno que respiramos. Esto se debe al proceso de fotosíntesis en el que las plantas y árboles utilizan el carbono que está disuelto en el aire en forma de dióxido de carbono y lo depositan en sus tejidos. Como producto secundario de este proceso, liberan oxígeno a la atmósfera.

 

Mitigan los efectos del cambio climático. El exceso de dióxido de carbono causado por muchos factores se está acumulando en nuestra atmósfera y está contribuyendo al cambio climático. Los árboles lo absorben removiendo y almacenando el carbono, al mismo tiempo que liberan oxígeno al aire.

Tienen un importante valor económico. De ellos se obtiene distintos materiales comercializables. La madera se utiliza para la construcción y su pulpa permite la confección de una gran diversidad de papeles. Además proporciona el corcho, las resinas y el látex, las gomas, los barnices y el tanino, entre otros. Dependiendo de la especie, también proveen frutas, aceites y medicamentos.

Ayudan a prevenir la contaminación del agua. Reducen el escurrimiento del agua, atrapando el agua de lluvia y permitiendo que fluya por el tronco y a la tierra que está debajo.

 

 

Son un refugio de la biodiversidad. Los bosques tienen una proporción significativa de la diversidad del mundo. Ello constituye un hábitat que sirve de alimento y refugio a decenas de seres vivos.

Tienen derecho a vivir, a ser cuidados y protegidos, a no ser dañados por nadie, ni talados, quemados o lastimados, a cumplir el ciclo de su vida y a crecer. Destruirlos es un delito y atenta contra la vida en la naturaleza.

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